lunes, 4 de noviembre de 2013

Cuentos con valores ( El origen de la Felicidad )

EL ORIGEN DE LA FELICIDAD








Había una vez un niño que era muy feliz, , aunque
no tenía muchos juguetes ni dinero. Él decía que lo
que le hacía feliz era hacer cosas por los demás, y
que eso le daba una sensación genial en su
interior. Pero realmente nadie le creía, y pensaban
que no andaba muy bien de la cabeza. Dedicaba
todo el día a ayudar a los demás, a dar limosna y
ayuda a los más pobres, a cuidar de los animales, y
raras veces hacía nada para sí mismo.
Un día conoció a un famoso médico al que extrañó
tanto su caso, que decidió investigarlo, y con un
complejo sistema de cámaras y tubos, pudo grabar
lo que ocurría en su interior. Lo que descubrieron
fue sorprendente: cada vez que hacía algo bueno,
un millar de angelitos diminutos aparecían para
hacerle cosquillas justo en el corazón.
Aquello explicó la felicidad del niño, pero el
médico siguió estudiando hasta descubrir que
todos tenemos ese millar de angelitos en nuestro
interior. La pena es que como hacemos tan pocas
cosas buenas, andan todos aburridos haciendo el
Vago.
Y así se descubrió en qué consiste la felicidad, y
gracias a ese niño todos sabemos qué hay que
Hacer para llegar a sentir cosquillitas

Cuentos con Valores ( Ladrones en el Jardin )


LADRONES EN EL JARDÍN





Se había corrido la noticia de que en el jardín había
ladrones y el señor escarabajo temía que su casa
fuera la siguiente, pues todos sabían que acababa
de recoger su gran cosecha anual de comida, así
que ese día montó guardia en la ventana. Vigilaba
con un catalejo todo lo que se movía, y vio como a
un tiempo se acercaban una peligrosa araña negra,
y una preciosa mariquita.
El escarabajo hubiera ido a hablar con la mariquita,
pero tenía que vigilar su casa de la araña. La araña
se acercaba más, así que armándose de valor, salió
a la puerta y se encaró con la araña. Le costó algún
tiempo asustar a la araña, hasta que finalmente se
alejó. El escarabajo volvió triunfante a su casa, pero
al llegar a la puerta la encontró abierta y toda su
comida había desaparecido. Al volver fuera tuvo el
tiempo justo para ver de lejos a la mariquita huir
con toda su comida.
Apenado, fue a contarlo a la policía del jardín,
donde le contaron que suponían que sería el
siguiente, y habían enviado a su mejor agente, una
araña recién llegada como refuerzo, para ayudarle.
Así, el escarabajo aprendió a no dejarse llevar por
los prejuicios y las apariencias.